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Fuente:

Diario El Sur de Concepción

Fecha:

12 agosto 2008

 
 

DESARROLLO DEL INSTITUTO FORESTAL

Clonación vegetal: la copia de las súper especies es realidad

Es una técnica en la que ya se tiene experiencia en el país. Y tan compleja como la clonación animal.

El Instituto Forestal, INFOR, tiene un “gran” bosque en su laboratorio de mejoramiento genético y biotecnología. Son 40 clones de árboles plus de raulí, los que ya no están en la naturaleza, “lo último que queda de lo más productivo de raulí está acá, en este laboratorio. Esperamos que con la ley de bosque nativo le podamos incluir hongos a estos clones, de manera que el propietario le saque más provecho para que puedan cultivar hongos de alto valor, mientras esperan la cosecha”, explicó la ingeniera forestal, Oriana Ortiz, investigadora y encargada del laboratorio.

Este es sólo uno de los tantos ejemplos con los que cuenta el laboratorio, respecto a la clonación de plantas. María Paz Molina, coordinadora de la Unidad de Mejoramiento Genético y Biotecnología de Infor, señaló que el trabajo que desarrollan es el mejoramiento genético donde se utiliza como herramienta la biotecnología, en este caso el cultivo de tejido. “El instituto tiene distintos programas en mejoramiento genético en eucaliptos –tanto para zonas áridas como los tradicionales- y tenemos programas en otras especies, como las nativas roble, raulí y lenga”.

El programa de mejoramiento consiste en la selección de individuos plus, los que se eligen por alguna característica especial, como su volumen y forma, para la producción de madera o bien para otras condiciones de adaptación, por ejemplo tolerancia al frío o a la sequía.

María Paz Molina precisó que el laboratorio de micropropagación clona a los individuos descritos para establecer plantaciones de especies exóticas y especies nativas, con el fin de enriquecer el bosque degradado o también para establecer plantaciones productivas. “Esto se hace porque, en general, los individuos tienen una reproducción sexual por semilla, hay mucha variabilidad, lo que hacemos es concentrarnos en individuos de alta productividad, para distintas características”.

¿DE QUÉ HABLAMOS?

Las investigadoras del Instituto Forestal aclararon que cuando se habla de clonación en plantas, es similar a lo que se ha hecho con animales: “hablamos de lo mismo, el clonar un genotipo, un ADN clonarlo exactamente”.

Lo distinto pasa porque la clonación vegetal tiene mucho más desarrollo, por mucho más tiempo,porque se comportan distinto. Las células vegetales son “totipotentes”, teóricamente de una célula podrías reproducir una planta. Yo podría pescar un pedacito de tallo y producir una planta entera”.

La coordinadora de la unidad acotó que es estos eventos son muy comunes en la parte agrícola, pero no así en la parte forestal donde hay más dificultades. “En el país lo que está más avanzado es la clonación en pino, ya hay muchas plantaciones clonales, sin embargo el eucalipto, a pesar que hay muchos años de estudio, todavía no podemos hablar de algo totalmente dominado, ni siquiera por las empresas para poder establecer grandes superficies”.

A lo que a muchos les puede parecer inconcebible, para otros es una alternativa excelente de desarrollo. Por ejemplo, en el caso del pino se asegura la mayor productividad por hectárea. Lo anterior, porque en el desarrollo por reproducción sexual, cuando es por semilla, se pueden obtener individuos buenos, más o menos y malos. Sin embargo, al clonar se asegura que todos los individuos son buenos y con eso se aumenta el volumen o la producción por hectáreas. “Y la otra ventaja es la homogeneidad del producto final, todos los árboles van a ser iguales, por lo tanto necesitan el mismo tipo de proceso”, acotó María Paz Molina.

Selección de especies

El lento proceso de búsqueda

Para seleccionar un solo árbol los investigadores recorren entre 50 a 100 hectáreas para escoger uno. En el INFOR, para una de las investigaciones con lenga, seleccionaron 40 individuos lo que significó recorrer cerca de 5 mil hectáreas. “Se buscan árboles que sean superiores a sus compañero más próximos, porque ahí te aseguras que tiene una superioridad genética y no porque hay algo en el suelo que lo hace superior”, precisó la coordinadora.

Una vez que se han seleccionado los genotipos superiores, lo que se hace con programas de mejoramiento genético, se debe introducir el material al laboratorio, ya sean tallos, brotes. Según Oriana Ortiz, esta introducción al laboratorio es muy complicada, porque allí se trata todo en forma séptica, traer este material de terreno a laboratorio es lo más complicado.

El paso siguiente es la multiplicación de brotes la que, en teoría, puede ser infinita, quiere decir que se pueden obtener miles de plantas desde un solo segmento. Cuando ya se tiene en el esquema de producción, cuántas plantas se necesitan producir, entonces se da el tiempo de multiplicar el material y pasarlo a otro medio de cultivo que se llama enraizamiento. “Si bien el proceso se ve corto, la verdad es que son por lo menos tres años para llegar a esta etapa”, dijo Oriana Ortiz.

El paso final viene con llevar a estas plantas a la “vida real”, ya que por todo este periodo han estado confinadas en un ambiente controlado, donde crecen en condiciones perfectas, sin la necesidad de hacer nada más que estar ahí. Así llegan a una etapa de aclimatación y cuando es superada, viene la parte de viverización, donde ya están sin riesgos.

 

 

 

 

 

 

 

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